"... te dije que no era por acá..."
martes, 29 de marzo de 2011
viernes, 25 de marzo de 2011
Mas... anecdotas de la colimba
Teníamos encima la Navidad y la mayoría de los colimbas había enfilado para su casa. A un pequeño grupo, en el que estábamos el Tata Monserrat y yo, les había tocado quedarse.
El calor era insoportable y también los mosquitos, y el Coronel Ganzedo, claro. Nos habían ordenado limpiar el cuartel porque esa noche se iban a reunir oficiales de alto rango a comer allí. Obedecimos como siempre, pero no sin dejar de pensar que cagada podíamos hacer.
Al poco tiempo de dejar el cuartel impecable, vimos llegar una camioneta. Como no vimos a nadie que la recibiera, el Tata corrió a averiguar de que se trataba. El conductor traía un cordero que había sido encargado para la cena de esa noche.
El Tata lo recibió. Y había maldad en sus ojos cuando lo vi correr a esconderlo cerca de nuestra tienda de campaña.
"Bueno", me dijo, "¿y ahora?, ¿que les damos para comer?"
Hacía casi 6 meses que estábamos juntos en la colimba y saber que el castigo que podía venir si nos agarraban iba a ser terrible ya ni nos importaba. Solamente queríamos hacer desastres. Era lo único que nos hacía felices en ese infierno, saber que podíamos hacer que ellos la pasaran tan mal como nos hacían pasar a nosotros.
Era cuestión de tiempo para que se dieran cuenta de la ausencia de la cena así que debíamos actuar rápido si queríamos venderles gato por liebre. Y la suerte estuvo, en este caso, de nuestro lado. Nos acercamos al escondite para ver el tamaño del cordero cuando un perro se acercó, atraido por el olor de la carne. Era el perro del Coronel Ganzedo, el mismo perro que nos había botoneado las mil veces que nos escapamos de noche. Mis ojos se iluminaron y el Tata se asustó. Lo miré y asentí demencialmente con la cabeza.
Voy a saltear la parte de la carneada para pasar a la cena.
Ganzedo apareció preocupado porque el cordero no llegaba y nos encargó que ni bien apareciera una camioneta le avisaramos. Al rato le aparecimos a Ganzedo con su "cordero". Se quejó porque era demasiado chico. Pero nos mandó a hacerlo igual. Creo que fue la primera vez que hicimos algo para los milicos con tanto gusto.
El "cordero" estuvo listo y los invitados ya estaban todos en sus lugares, y les servimos la cena. Pero como buenos colimbas, no probamos ni un solo bocado del cordero de los superiores. Todos comían contentos y disfrutaban del exquisito cordero asado. Hasta había algunos conocedores de la carne que sostenían que este cordero no debía ser de la zona porque tenía un gusto extraño, como si estuviera alimentado con otro pasto. En ese momento tuvimos que desaparecer porque contener la risa era imposible. Ver a Ganzedo comerse al Machete contento era una imagen tan desagradable y satisfactoria al mismo tiempo que no sabíamos muy bien que sentíamos.
Al final todos quedaron contentos y más de un milico vino extraoficialmente a felicitarnos por el asado, con una sonrisa de oreja a oreja los saludábamos gustosos.
Para Navidad, cuando nos mandaron a nuestras casas, tanto el Tata como yo llevábamos las mochilas más pesadas que de costumbre, y Ganzedo sigue preguntando por el Machete.
Luna Llena de Abel Pintos
q lindo tema... como para viajar en tren a salta, y sentarse al pie de la cordillera a tomar vino y comer empanadas, fuego y folklore.. q hermosura, a ver si se nos da
martes, 4 de enero de 2011
atención personal de seguridad
en todos los super grandes cada tanto el altoparlante llama al de seguridad porq hay tal código en tal pasillo... más de una vez me estaba mandando una cagada y escuché q lo llamaban al de seguridad y salí cagando por miedo a q me pillaran.
y ahora vengo a descubrir q es una grabación, un comeboludos.
trabajando de noche en el wal mart escuchaba q lo llamaban al de seguridad para todos lados pero no habia un alma en el super... y me cayó la ficha...
de igual manera será una grabación pero las cámaras si funcionan y junan todo. Así que no te botonearan por el altoparlante pero te "agarran a la salida".
que post más feo por favor... ni siquiera me tomé el trabajo de escribir bien las palabras.
martes, 2 de noviembre de 2010
A Story about a Sperm - for english readers
All the pushing and fierce made me go into a weird flashback. Everything went white, and i felt heat. I found myself in a place i knew, my father's testicles, for u to understand, my dad's ballz. Hopefully this flashback was an excess of alcohol and whatever else, and not cuz i'm in a crash with dad...
I stopped feeling my arms and legs. I just knew i was in a liquid enviroment sorrounded by other kind of "people?" just like me, which were very different from each other. There were big ones which big tails and faces were i could see the time had gone by. This older ones were like 3 day old, i was 6 hours young.
There were different groups of sperms, the older ones were leaders, while the youngests, like me, were just limited to follow instructions that were given to us.
There was a lot of activity in "da base". We knew the mission was about to begin but didn't know for sure when i was gonna happen. They said we should be ready all the time. We were really nerveous.
There were rumours that it was a suicide mission, that noone ever "hits the objetive", that the road is full of obstacles and it's almost impossible to do at least half way after u finally get tired and die in a "shitty hole".
Anyways we were forced to repeat to ourselves "My mission is to fertilize" and we knew nothing else matter beside the mission.
Suddenly some misterious shakes expelled us into the enemy territory. Find the matriz and evolve was the only thing in my mind.
The experience was terrible. We found ourselves into a dark cave. The more we go into it we kept seeing dead mates who went out before us. Fear took over me. But i couldn't go back because there was no way back.
My company felt appart and we all get disbanded, the myth were true. The older ones pushed the smallers into the walls were they died while crashing. I could use my speed to evade some of the bullies.
Suddenly the way splitted into 2 parts. I took the right side without even thinking and i finally found it. The objective was there, like a king sitting on his royal chair. But i was strange, noone was around. So i hid behind a small corner. I heard voices, 2 big sperms came down the way talking about the complete loss of their companies in the left side. After they saw the objetive they try to go into it, they ran fast cuz they knew only one could do it, but at the moment they touched it they got destructed by it. There was no way to go inside. But just after the crash, the matriz started moving to clean the rest of the dead sperms, and i saw a small hole where i could get inside if i move fast. So i waited.
So a little sperm arrived, he was scared and lonely, when he saw the matriz he tried to rush into it. After he got destroyed i moved really fast and could get inside of it.
So here i am now sitting on the bus seat, enjoying my double victory, fertilizing and going into the bus.
Enjoy, my dear fellas, the victory that only succesful sperms can be proud of ;)
miércoles, 20 de octubre de 2010
Historia de un esperma
En el entrevero belicoso fui víctima de un flashback. De repente todo se puso blanco y sentí calor. Me encontraba en un lugar que conocía... los testículos de mi padre, en criollo, las bolas de mi viejo. Al margen de la historia, quiero creer que esta visión se produjo por el acceso de alcohol y otras yerbas sumada a la necesidad imperante de atravesar el umbral colectivezco y no a raíz de una obsesión con el escroto paterno.
Retomando, no sentía las piernas ni los brazos, solamente sabía que me encontraba en un medio líquido, rodeado de otros individuos de mi misma "especie" pero muy diferentes los unos de los otros. Los había grandes, con colas vigorosas y rostros en los que se hacía visible el paso del tiempo. Los más viejos, tendrían alrededor de 3 días. Yo apenas tenía 6 horas.
Había diferentes grupos de espermatozoides. Los más viejos eran líderes, mientras que los pequeñitos nos limitábamos a seguir las instrucciones que nos daban. Había mucha actividad en "la base", se sabía que la misión iba a dar comienzo en poco tiempo pero no se sabía la hora exacta, dijeron que debíamos estar listos en todo momento. Pero algunos de nosotros estábamos nerviosos. Había rumores de que era una misión suicida, de que nunca se al objetivo, de que es una camino lleno de obstáculos y nunca se recorre ni la mitad antes de que las energías se acaban y uno se estanque en algún lugar inhóspito y muera. De cualquier manera, los líderes nos hacían repetir constantemente "Mi misión es fecundar", llegado al punto de que teníamos tanta convicción de lo que debíamos hacer que nada más importaba.
De repente fuimos asaltados por unos temblores misteriosos que movieron el medio en que estábamos expulsandonos a gran velocidad y por tandas hacia el territorio enemigo. El objetivo, entrar al óvulo y evolucionar.
Tres tandas salieron antes que nuestra compañía. Cuando nos tocó a nosotros fue terrible. Entramos en una zona cavernosa en la que íbamos encontrando los cuerpos de nuestros compañeros. El miedo se apoderó de mí pero no pude retroceder. Había sólo un camino y era hacia adelante. A medida que avanzabamos la organización se deshizo. Sabíamos que los mitos eran ciertos y que sólo uno llegaría a destino. Comenzó la lucha. Los más grandes empujaban a los pequeños contra las paredes adonde perecían rápidamente. Con habilidad pude escabullirme de los abusivos haciendo peligrosas maniobras de evasión.
Había avanzado bastante. Atrás y adelante otros espermas nadaban desesperados.
El camino se dividía en dos. Tomé el ramal derecho casi instintivamente. Me acerqué al objetivo y allí estaba el óvulo. Sólo, imperante, glorioso. Pero sentí que algo no andaba bien, y me refugié en un pequeño rincón, escondido de la vista del resto. Dos espermas grandes se acercaban. Venían hablando de la muerte de sus colegas en el ramal izquierdo, ellos dos eran los únicos sobrevivientes. Llegaron al óvulo e intentaron atravesarlo juntos. Era impenetrable. Se destrozaron ante el impacto. Pero tan pronto habían muerto, el objetivo se desplegó para deshacerse de los restos dejando a la vista un lugar por el cual se podía pasar. Esperé y esperé hasta que llegó desprevenido un esperma pequeño. Sentí lástima pero era él o yo. Cuando el óvulo se deshacía de otro resto espermatoidal, ingresé en él rápidamente.
Y acá estoy sentado en el asiento del colectivo, disfrutando de una doble victoria, y de la comodidad del asiento que ingeniosamente supe conseguir, pero eso es parte de otra historia...
martes, 17 de agosto de 2010
La cola de mono y el cuerno de rinoceronte. Cap. 2
Capítulo II. -Un hombre muy particular-
Rápidamente salen de su guarida, con sus caras cubiertas otra vez. Caminan unas quince cuadras hasta que llegan a una calle un tanto lúgubre, las casas que allí se encuentran tienen un aspecto similar al de la casona de los dos muchachos, pero entre ellas se destaca una en particular, cuya fachada es tremendamente colorida, psicodélica, y se puede leer la palabra Bazar formada en un remolino de colores. Gerard y Bonet golpean la puerta y entran.
Un hombre alto y pelado, que viste una camisa blanca y cuyo rostro denota una inmensa soledad, sale detrás de una estantería al oír la campanilla. Mira a los dos visitantes.
-¡Hola Baudelaire! ¿Cómo estás? -pregunta Bonet.
-Tengo frío -responde el comerciante con redundante frialdad.
-Qué casualidad, nosotros estamos igual, ¿gustas un trago? -Gerard le ofrece un trago de ron.
-Descuida, estoy cubierto. -Baudelaire saca de una de las estanterías una botella con un líquido color café, la muestra y la vuelve a guardar.
-No quiero saber que es eso -dice Gerard.
-Igual no te lo iba a decir -responde Baudelaire.
Gerard y Bonet le cuentan al dueño del Bazar que es lo que están buscando. Él los mira y sonríe.
-¿Saben que son los clientes que más me agradan? -les dice emitiendo sonrisa casi imperceptible. -No tengo lo que buscan pero puedo ayudarlos a conseguirlo.
El cuerno de rinoceronte será sencillo, pueden conseguirlo en lo de la vieja Rose, ella siempre tiene ese tipo de cosas, pero ya la conocen, saben que querrá algo a cambio.
En cuanto a la cola de mono, inevitablemente tienen que quitársela a un espécimen con vida, y deberán traerla aquí aún caliente, de otra forma no servirá. Lo mejor será que lo traigan vivo y practicaremos el… “intercambio”… aquí mismo. No creo que sea necesario que les diga donde pueden conseguir un mono.
-Muy bien mi querido Baudelaire, -exclama Bonet- esta noche traeremos todo, ¿crees que podrás hacerlo?
-Por supuesto que puedo hacerlo, ¿por quién me tomas? -responde el comerciante enojado.
-Tranquilo amigo, estaba probando tu temple. Muy bien, nos vamos.